jueves, 1 de marzo de 2012

Imagen de Marcas. Producción Vs Productividad

Ford T.
Las estrategias sacadas de sistemas de producción que buscan la imposición de una voz repetitiva y única, exigen esfuerzos en crear estructuras de control que, dirigidos a crear una base sólida de relación, se dividen a menos de la cuarta parte de los hasta ahora empleados por la Imagen Corporativa. Dejando en clara evidencia la sospecha ya nada fundada de que la Imagen de Marca, se constituye con el modelo más eficaz, que puede nacer, crecer y mantenerse con mucho menos coste que los que han dado éxito hasta ahora. 

Productividad es el arte de elaborar Valor Funcional que realmente de solución a la demanda.  Es el arte de conseguir Valor Emocional que aportará fidelización, trasladando belleza en todo lo que hace y un Valor de Responsabilidad Social Corporativa que busca el enriquecimiento de todas las partes interesadas, ni un solo perfil de empleado de éxito en la Imagen Corporativa tiene las capacidades de aportar éxito a la Imagen de Marcas.

La productividad no necesita de tantos esfuerzos gerenciales de control, como exigen los sistemas de producción que son absolutamente necesarios en la Imagen Corporativa porque, la Imagen de Marca, se vuelve permeable a todo lo que ocurre, a tiempo real, en todos los puntos de encuentro. Puede escuchar realmente y no solo escucha para encontrar el momento correcto que le permite repetir su único discurso, lo que le permite un funcionamiento adecuado para estimar la necesidad real aportando soluciones y la implantación de estrategias correctas de producción y distribución. Sin cadenas que buscan la masificación y el abaratamiento del Valor Funcional, el empleado, tiene tiempo para adornar con belleza todo lo que toca aportando granitos de arena al enriquecimiento de un Valor Funcional perfecto y sin el esfuerzo en inversión, que precisa la Imagen Corporativa en todo el tejido y en sus canales de difusión y venta, la Imagen de Marca adquiere la habilidad de tener, el margen de rentabilidad suficiente, para crear un Valor de Responsabilidad Social Corporativa que, sin condiciones, pueda enriquecer a todas las partes interesadas.

Producción es el arte de elaborar productos de forma masificada, abaratando el coste e imponiendo, en todos los puntos de encuentro, la necesidad.

Los usos habituales de los sistemas nacidos de las cadenas de producción desarrollan las líneas de diseño de la estructura del tejido empresarial en función de la creación de un Valor Funcional que necesariamente debe tener salida al mercado, en las condiciones que sea. Generados controles de calidad y vendidos estos como la solución a la competencia desleal entre competidores, los recursos habilitados para defender la calidad tienen un cometido simple, que solo contempla la adecuada elección de materias primas y la perfecta fusión con el deseo de unos hábitos, cuanto menos, saludables o deseados, sin embargo, estos sistemas de control han terminado dirigiéndose, con el tiempo, única y exclusivamente, al control de férreo discurso que intenta convencer de que no hay nada que valla en contra de la calidad que se exige y en medidas de control máximo que intentan evitar las filtraciones o la difusión de las contradicciones que acumula la voz única. 

Los conceptos productivos, lograron sus máximos éxitos en las cadenas de distribución, pero estas cadenas solo pueden ofrecer ritmos de crecimiento y si logran extender que los espacios conquistados por la masificación en las cadenas de producción y el crecimiento exponencial de la producción, invita a la implantación de estrategias de ventas que agudicen la intención de consumo. La invitación al consumo llega al tope y cuando las previsiones de crecimiento bajan, se termina asumiendo que el abaratamiento de costes es las única opción válida para sostenerse y a partir de ese momento, aparecen todas las prácticas, que empiezan a hacer correr la voz de que el consumidor no está dispuesto a tragar con todo, hasta convertirlo en la exigencia de Responsabilidad Social Corporativa que hoy día, es percibida y demandada en los mercados.

Las contradicciones se suceden a ritmo vertiginoso y mientras la Imagen Corporativa solo piensa en el crecimiento, las bases se sacuden y la única opción que tiene la voz única es incidir, con más fuerza y eficacia en la transmisión de mensajes repetitivos. Sin embargo, los mensajes tienden a volverse núcleos de devoluciones aún más violentas porque pueden ser comparados In situ, con las contradicciones que genera el hacer o como lo está haciendo la empresa proveedora, haciendo que el marketing y todos los soportes, a su disposición, investiguen fórmulas más eficaces de implantación de mensajes.

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